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Congreso de Guerrero plantea fórmula para dirigir el Poder Legislativo: género sí, preparación luego vemos


Grupo Mileño  

Chilpancingo, Gro. — En un nuevo episodio de la siempre rigurosa planeación institucional del Congreso de Guerrero, la diputada Luissana Ramos Pineda presentó una iniciativa para reformar la Ley Orgánica del Poder Legislativo con el fin de garantizar la paridad sustantiva y la alternancia de género en la conducción del Congreso. Porque si algo ha demostrado la política local es que lo único que faltaba para que todo funcione perfectamente… era acomodar mejor el turno de hombres y mujeres en la silla principal.

La propuesta plantea que la presidencia de la Mesa Directiva y la Junta de Coordinación Política (Jucopo) se distribuyan bajo criterios de proporcionalidad, pluralidad y equilibrio, con la noble intención de que el poder se vaya turnando entre géneros. Algo así como cuando en la escuela se turnaban el borrador del pizarrón, pero ahora con el destino legislativo de un estado entero.

Durante la presentación, Ramos Pineda ofreció un recorrido histórico por la lucha de las mujeres en la política guerrerense, recordando que desde el reconocimiento del voto femenino en 1953 se ha transitado un camino difícil para conquistar espacios de representación.

Un relato necesario, sin duda. Aunque en el entusiasmo por la alternancia de género, la iniciativa parece asumir que la capacidad, la preparación o la experiencia legislativa son detalles que pueden revisarse después, ya con la silla ocupada. Total, el chiste es que toque hombre, luego mujer, luego hombre, luego mujer… y así hasta que el Congreso funcione por calendario de género.

La diputada explicó que su propuesta busca garantizar que la paridad en el pleno también se refleje en el mando, lo cual suena muy bien en teoría. Porque si algo necesita el Congreso de Guerrero, que históricamente ha sido ejemplo mundial de eficiencia, disciplina y brillantez legislativa, es precisamente perfeccionar el sistema de turnos.

Entre los puntos centrales de la iniciativa se establece que, si un hombre preside la Mesa Directiva, una mujer deberá encabezar la Jucopo, para evitar que ambos órganos queden en manos masculinas durante el mismo periodo. Una medida que promete resolver de una vez por todas los grandes problemas del estado… o al menos los del acomodo interno del Congreso.

Eso sí, en la propuesta no aparece ninguna mención incómoda sobre perfiles profesionales, formación jurídica, experiencia parlamentaria o capacidad para conducir acuerdos políticos. Pero sería injusto pedir tanto: primero hay que ordenar el género; ya si de paso aparece alguien preparado, pues será una feliz coincidencia.

La iniciativa fue turnada a la Comisión de Estudios Constitucionales y Jurídicos para su análisis, donde seguramente será revisada con el mismo rigor con el que el Congreso suele estudiar las reformas importantes: entre discursos solemnes, aplausos de bancada… y la tranquila certeza de que, en la política local, lo verdaderamente secundario sigue siendo gobernar bien.

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