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Acapulco lleva educación vial a estudiantes… mientras los agentes de Tránsito la ignoran


Grupo Mileño  

Acapulco, Gro. — En un gesto pedagógico digno de reconocimiento, el Gobierno de Acapulco decidió acercar a estudiantes del Colegio de Bachilleres Plantel 7, en la colonia Santa Cecilia, información clara sobre normas de tránsito y convivencia en la vía pública. 

Una iniciativa particularmente valiosa si se considera que, fuera del aula, la realidad vial de la ciudad funciona más bien como un laboratorio experimental para demostrar todo lo contrario.

Durante la jornada del programa “Movilidad Segura en tu Escuela”, personal de la Dirección de Educación y Cultura de Movilidad explicó a los jóvenes las reglas básicas que ordenan la circulación peatonal y vehicular. 

Es decir, ese conjunto de principios teóricos que rara vez se observa en las calles, especialmente cuando quienes deberían aplicarlos —los propios agentes de Tránsito— parecen estar ocupados en tareas de mayor urgencia: identificar a qué conductor distraído se le puede aplicar la próxima infracción… o la próxima “mordida”.

Con lenguaje accesible y ejemplos cotidianos, los estudiantes conocieron las normas que ayudan a reducir riesgos dentro y fuera del entorno escolar. 

Un conocimiento que probablemente les resultará útil para sobrevivir al salir del plantel y enfrentarse a cruceros donde los semáforos compiten con silbatos improvisados y donde el reglamento parece interpretarse según el humor del agente en turno.

La jornada también incluyó un enfoque de igualdad y respeto, subrayando los derechos de las mujeres al volante y en el espacio público. Un recordatorio pertinente en una ciudad donde el respeto vial suele ser tan escaso que a veces parece circular en sentido contrario… cuando aparece.

Como parte de la actividad se presentó además la aplicación “Botón Morado”, herramienta que permite emitir alertas desde el teléfono celular para solicitar atención inmediata ante situaciones de riesgo. 

Una función que, en el contexto local, podría resultar útil no solo para emergencias, sino quizá también para avisar cuando algún agente de Tránsito se aproxima con una libreta en una mano y una creatividad notable para convertir cualquier maniobra en motivo de infracción.

Estas acciones forman parte de una estrategia permanente para fomentar la educación vial entre la comunidad estudiantil y fortalecer la corresponsabilidad en la vía pública. 

Una apuesta que, en los hechos, parece confiar en que los estudiantes aprendan hoy lo que mañana tendrán que explicarles —con paciencia y quizá algo de ironía— a los mismos funcionarios encargados de hacer cumplir las reglas.

Mientras tanto, programas como “Yo Respeto” continúan difundiendo mensajes por distintos puntos de la ciudad para promover una movilidad más ordenada y segura. 

Mensajes que, si todo sale bien, tal vez algún día también logren llegar a las patrullas de Tránsito, donde el reglamento podría descubrirse como algo más que una herramienta creativa para recaudar en efectivo.

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