Grupo Mileño
Acapulco, Gro. — Cuando un gobierno no puede garantizar seguridad en las calles, siempre queda una solución creativa: capacitar al personal de los hoteles.
Bajo esa lógica innovadora, el Ayuntamiento de Acapulco, encabezado por la alcaldesa Abelina López Rodríguez, lanzó la estrategia “Punto Morado” y “Botón Morado”, con la que ahora camaristas, meseros y trabajadores del sector turístico aprenderán a atender emergencias relacionadas con violencia contra las mujeres.
La capacitación fue encabezada por la directora del Instituto Municipal de la Mujer (Immujer), Sandra Yolanda Rodríguez Zaragoza, en el hotel Krystal, donde se explicó que el objetivo es que el personal hotelero funcione como primer punto de contacto ante situaciones de riesgo.
En otras palabras: si algo pasa, pregúntele al mesero.
La iniciativa incluye el uso del Botón Morado, una aplicación que permite emitir alertas desde el celular para recibir atención inmediata.
Una herramienta tecnológica bastante útil… sobre todo en una ciudad donde la respuesta institucional suele llegar con la misma velocidad que el tráfico en la Costera en pleno puente vacacional.
Según el discurso oficial, estas acciones forman parte de políticas públicas para garantizar un Acapulco más seguro e inclusivo. Aunque en la práctica el mensaje parece ser otro: la seguridad pública ya es tan complicada que mejor vamos repartiendo la responsabilidad entre hoteles, aplicaciones y buena voluntad ciudadana.
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| Los nuevos héroes sin capa... y sin arma... y sin seguro |
El plan contempla capacitar a camaristas, meseros y trabajadores del sector turístico para orientar a mujeres en riesgo, mientras la seguridad real —esa que implica patrullas, investigación, prevención del delito y presencia institucional— sigue siendo una asignatura pendiente en muchas colonias del puerto.
Y ahí está el detalle que el discurso oficial evita mencionar: Acapulco necesita seguridad para todos, hombres y mujeres, no solamente cursos de sensibilización en hoteles.
Pero ese tipo de seguridad —la que requiere estrategia, trabajo constante y resultados— parece no haber estado nunca en los planes serios de la alcaldesa Abelina López Rodríguez. Algo que, según muchos ciudadanos, quedó claro durante su administración, donde la agenda pública parecía moverse con más entusiasmo entre eventos, ceremonias, giras y celebraciones que entre soluciones concretas para la ciudad.
Ahora, con la mirada puesta en la gubernatura de Guerrero —ese nuevo hueso político que ya empieza a oler sabroso— la preocupación por los problemas del puerto parece todavía más lejana.
Y es que en la política mexicana existe una regla no escrita: cuando un cargo se vuelve complicado, siempre se puede aspirar a uno más grande.
El único pequeño inconveniente es que gobernar un estado suele requerir cierta experiencia administrando una ciudad primero. Un detalle técnico que, en el caso de Acapulco, todavía está pendiente.
Mientras tanto, el Ayuntamiento seguirá instalando botones, capacitando hoteles y anunciando programas con nombres coloridos.



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